Edwin Mosquera G.
A lo largo de la historia siempre se ha buscado garantizar los derechos laborales, siendo la jornada laboral internacional estándar 8 horas diarias, deriva históricamente del movimiento «8 horas de trabajo, 8 de recreo, 8 para dormir» y formalizada en 1919 por la OIT. Aunque común, varía globalmente entre 40 y 48 horas semanales, con tendencias hacia la flexibilidad y reducción, más sin embargo el muñeco de cartón en beneficio de su pueblo está pensando incrementar la jornada laboral con compensación en horas.
Suena bonito, se le aplaude la propuesta plantea la creación de una jornada especial, que mantendría las 40 horas laborales semanales, es decir ocho horas diarias, pero con la posibilidad de añadir hasta dos horas extras por día, estas horas adicionales podrían compensarse con pago económico o con tiempo de descanso y mencionó que el esquema permitiría acuerdos entre empleador y empleado para ajustar horarios por necesidades personales, sin que se descuente tiempo de vacaciones.
Esta medida de precarización laboral regresiva de derechos no tiene sentido alguno, en el sector privado lo que se buscaría es incrementar las horas de trabajo para eliminar el pago de horas suplementarias y extraordinarias, que claramente se está beneficiando al sistema privado, cuando si la necesidad obliga a trabajos fuera de la jornada podrían ser subsumidos en tres trabajadores que cubran sus ocho horas y así cubrir una necesidad de veinte y cuatros horas.
Este sistema no es novedoso siempre se a implementado en instituciones que por necesidad deben encontrarse activas las veinte y cuatro horas, ejemplos de la salud, cuerpos de bomberos si como fuerzas del orden, en donde que los beneficiarios no son los dueños, si el pueblo que es atendido o usuario de estos sistemas, quienes laboran 12 o 24 horas dependiendo la necesidad y se les recompensa con días posteriores de descanso obligatorio.
Ahora bien entendamos, los empleados y trabajadores no somos maquinas que se les puede programas para que se trabaje al antojo del patrón, la asignación de 8 horas laborables obedece a un estudio realizado en los sujetos y a su rendimiento, es decir el exceso de trabajo genera el aumento significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, estrés crónico y burnout, la sobrecarga horaria provoca insomnio, dolores músculo esqueléticos (lumbalgias), fatiga mental, disminución de la memoria, diabetes y mayor propensión al consumo de sustancias psicoactivas.
Pero, por cierto, estamos hablando de un gobierno que solo beneficia a empresarios o patrones, en donde que sus súbditos son fusibles que cuando dejan de producir se los cambia, es irónico que antes se pretendía bajar el salario básico unificado para beneficiar al grupo de nobles, como no se pudo hacer pues ahora se pretende incrementar en horas, que a la final va a recular que por la necesidad de trabajar se van a laborar las 10 horas sin ingresos extras o compensación en días.
Por otro lado, en el sector público la imposibilidad de incrementar las horas se ve reflejada en la coordinación de atención al usuario, afectando directamente a quienes se acerquen a las instituciones para obtener el servicio, a cierto, pero me olvidaba que también se están metiendo en la institucionalidad e independencia de las instituciones públicas, entonces no sería raro que este facho pretenda disponer las horas laborables a su antojo.
Lo más asombroso es la falta de pronunciamiento de los gremios afectados, los trabajadores, empleados que se inmutan ante tamaña atrocidad y aplauden sin ni siquiera enterarse que está pasando, ahora si quiero ver a quienes bailaban con el maniquí de cartón, mientras tu regateas el pasaje de un bus, el cierra las calles para pasearse en su vehículo de lujo.
