Inicio Entretenimiento Aunque me digan pendejo, yo me visto de añoviejo

Aunque me digan pendejo, yo me visto de añoviejo

por Andres Ortega

– ¡Oiga, compadre Indiscreto! ¡¿Qué hace pues ahí?! ¡¿Acaso definitivamente se volvió loco?!

– No se esponje, compadre Ulbio; lo que pasa es que no avanzamos a hacer el añoviejo. Así que yo mismo me estoy vistiendo de viejo para amenizar la fiesta.

– ¡¿Que se va a vestir de viejo?! ¡Si viejo mismo es! ¿O acaso se cree joven?

– ¡Mira quien lo dice! Pero, al menos, uno es viejo con gracia.

– ¿Y gracioso creerá que es disfrazarse de añoviejo?

– Es que va a ser todo un espectáculo, compadre. Mire; yo me subo al escenario disfrazado de monigote, me quedo ahí quietito para que todos crean que soy un muñeco.

– ¿Y se va a quedar así hasta las doce?

– Noooo… A las diez yo me levanto, cobro vida ante el asombro de todos, me pongo delante del micrófono y empiezo a leer el testamento… ¡Créame! ¡Va a ser todo un espectáculo!

– ¿Todo un espectáculo?… Más bien, todo un ridículo ha de ser.

– ¡Ya pues, compadre! Ya deje de ser amargado y aburrido. Mejor venga y ayúdeme.

– Y… ¿Ya tiene el testamento? ¿Qué es lo que les va a dejar a los hijitos de esta tierra?

– Aquí tengo ya mis versos testamentales; le voy a leer un poquito:

“A mis hijitos Andreito y Germáncito,

que por campaña andan medio belicosos;

les dejo mis guantes de box y un colchoncito

para que de una vez se agarren como mocosos”.

“A mi hijito el Gobernador le dejo

una jarrita de valeriana muy diligente

para que se le quite la cara de pendejo

cuando le mate de las iras la intendente”.

“A mi hijita Laurita la concejala inquieta,

le dejo con cariño mi viejo megáfono rojo

para que la ciudadanía la escuche de reojo

cada vez que a hacer denuncias se meta”.

“A mi hijito el Fausto Llerena le dejo una petaca

pero sin fondo, para que deje de hacer el mal,

ya que raudo y feliz se alista para ir al mundial

porque los fondos del rey de los deportes se ataca”.

“Dejar le quiero a mi hijito Jaimito, el madrugador,

que tan temprano con el hostigamiento se ensaña

ya que primerito le gusta empezar la campaña,

mi viejo, oxidado y sin manillas… despertador”.

“Y a mis queridos hijos pródigos… los asambleístas

que tantas cosas al pueblo prometieron,

y ahora nadie sabe dónde se metieron,

les dejo una capa de Harry Potter para que de una se pierdan de vista”.

A mis pobres hijitos que trabajan en el campo de la salud,

les dejo mi paciencia ya que para medicinas seguirá fatal,

porque que todo se gasta en el avión presidencial,

así que no esperen nada y se conformen con buena actitud”.

– Oiga, compadre; y, ¿a mí no me va a dejar nada?

– Vea compadre, la que no le deja nada es su mujer; por eso anda como anda. Pero yo si le voy a dejar algo…

– ¿Qué, compadre?

– A usted le dejo un par de cuernos de alce

para ver si recupera la dignidad,

y ya se deja de tanta ingenuidad,

y por fin la cabeza alce.

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