– ¡Compadre Indiscreto! ¡Qué bueno que lo veo! ¡Justo le estaba llamando con el pensamiento! Como quien dice; hablando del rey de Roma y usted que… ¡Zaz, se asoma! Jeje.
– ¿Y, cómo así estaba pensando en mi, compadre Ulbio? Me sosprende. ¿Cómo para qué seré bueno?
– Mmmm… Así como decir bueno, bueno… ¡Para nada! Pero, para que me de las navidades, pues. A ver si este año deja de ser cuchi y regala por lo menos un caramelo.
– ¡Ele! ¡¿Qué’s ps! ¡¿Qué ha sido guagua chiquito o qué para estarle dando caramelos?! Usted en la edad que tiene ya debe estar pensando en cuidar la glucosa antes que esperando a que le den caramelos.
– ¡Disculpe, compadre; pero eso sí no le permito!
– ¡¿Que no me permite qué?!!!
– ¡Que le ande poniendo apodos a mi mujer! ¡¿Qué’s ps eso de “glucosa”?! Ya sé que está medio panzonzita; pero eso no le da para que le ande insultando.
– ¡Ay, compadre! ¡Qué falta de agricultura! Con “glucosa” me refiero al nivel de azúcar en la sangre, que es lo que debe cuidar. Ya sabe que, sea lo que sea, usted es mi amigo y me preocupa su salud.
– Bueno, compadre; pero que no sea eso una escusa para no hacerse ver con algo. Cuando dije “caramelo” me refería a que la navidad es compartir, es dar antes que recibir, es tempo de celebrar el amor, la amistad, la confraternidad.
– Uf compadre, hablando de navidad, aquí el único que va a tener buenas navidades es el municipio.
– ¿Y cómo así pues el municipio? ¿diciendo qué? O, ¿de dónde acá? ¿Qué ha sido el único con suerte o qué?
– ¿Se acuerda compadre de ese pleito que el municipio denunciaba que el prefecto hace fiestas sin sacar los permisos correspondientes?
– Ah, si, compadre; si por poco le paralizar el pregón en medio desfile y a vista y paciencia de toda la ciudadanía.
-Pues resulta que ahora han sacado un informe donde la prefectura tiene que pagar un valor de cerca de quince mil dólares por concepto de multas, por los eventos que realizó sin tener los permisos.
– ¡Ah chuta, compadre! ¡Con que esas tenemos! Entonces tiene usted razón. ¡Buen aguinaldo va a recibir el municipio esta navidad!
– Pero, lo más anecdótico, ¿sabe qué es, mi querido compadre?
– Mmm… ¿Qué la prefectura sí le va a pagar o qué?
– No, nada de eso, lo más anecdótico es que… ¡El mismo municipio ha sabido realizar sus eventos sin contar con los permisos correspondientes!
– ¡Ele, carajo! ¡No me diga compadre! O sea que no practica lo que predica.
– Pues, si le digo compadre. La Intendenta de Policía salió a decir esta semana que el municipio realizó un evento en la Concha Acústica y no contaba con los permisos; que poco más y llegaba con la policía para desalojarlos del lugar.
– Pero… ¡Espere un momento compadre! El municipio es, como quien dice, el dueño de casa y no tiene que sacar ningún permiso para hacer un programa casa adentro.
– Según la Intendenta, sí tiene que sacar los permisos; porque todo acto público tiene que tener su responsabilidad. Póngase que pase algo; un corto circuito, un siniestro, ¡Dios no permita!, o algo que ponga en riesgo la seguridad e integridad de las personas… ¡¿Quién va a responder por eso?!
– Bueno… Ahí si tiene razón, compadre, no lo había visto de ese modo. O sea que, como dice el principio bíblico, “no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”.
– Y, como el municipio es la entidad sancionadora, en este caso, tendrá que auto sancionarse el mismo, jeje… ¡Y pagar la multa por no cumplir con la norma!
– Va a quedar como puerco, porque cuando le quiera cobrar a la prefectura esta va a decir: “¡Paga tú primero! Jeje. Oiga, compadre, ¿será posible que mejor esta navidad se los pueda juntar a las dos autoridades y se lo haga dar un abrazo de paz y amor y pasen bonito celebrando con su gente?
– Ya empezó con su romanticismo y sus ideales de solo amor y más amor, si ni usted mismo puede hacer las paces con su mujer y quiere que las dos autoridades se junten.
-A veces es bueno soñar compadre, y yo sueño con autoridades resilientes y empáticas, que antes de los tontos celos políticos trabajen unidos por el bien común. Porque aquí esas rencillas y pleitos no nos benefician para nada.
-Será, pero con otras autoridades, que con estas ni el niño Dios hará ese milagro. El pleito va para largo, compadre. Nomás espere que ya se acerca el tiempo de elecciones. Mejor vaya y abrace a su esposa y pase una navidad en paz.
