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El circo legislativo

por Andres Ortega

Es gracioso, que los aspirantes o candidatos a una designación popular cuando se están en campaña o persuadiendo a los votantes, pretenden demostrar un grado de elocuencia, intelectualidad, honestidad y ser conocedores, con lenguaje adecuado y escogido, para presentarse con el docto en la materia que sería el apto para gobernar.

Pero qué pasa cuando ya ocupan el cargo, en este caso un Padre de la Patria que hace alusión «Vamos a hablar técnicamente, don Comps, yo sé que es muy alto hablarle a usted de esto, porque usted no entiende, pero de todas maneras vamos a hablar»; así como «dale y dale al burro, el burro se curte  y ya no obedece»; pretendiendo indicar la falta de capacidad de un asambleísta para entender técnicamente un criterio, tildándolo de ignorante, y no por no conocer el tema si no como un acto grotesco insultando a diestra y siniestra con su calva brillante.

Por otro lado, que culpa tienen los pobres equus asinus de ser tercos por naturaleza, o como dice este sinvergüenza que se curtan, cuando el hozado terrateniente le azota con el palo para que camine, acaso esta es la forma de expresarse en el hemiciclo de la asamblea en un cálido debate, destilando odio y demostrando como se puede permitir que un déspota llegue a ser autoridad, que quizás con sus aires de capitalino pretende ningunear al resto.

Ahora bien, como diría el Castillo, es de bien paridos hacerse responsables de sus palabras, lo que se dice, lo que se opina y aún más cuando se satiriza un comentario; pero el Padre de la Patria de sombrero amazónico indicando nefasta administración por más de 25 años de la provincia de su representación, aparte de sus palabras al deslindarse del partido político que lo respaldó, en su legítimo derecho a defenderse, indicó que se han malinterpretado sus palabras, por favor, hasta para afrontar las cagadas hay que tener huevos y no dárselas de inocente buscando no perder la mamadera.

Indistintamente el criterio personal de la administración de los plumas doradas, el enfoque es que se está convirtiendo en un circo al simposio legislativo, en donde que los payasos con nada más y nada menos que quienes deberían alzar la voz por el pueblo, pero solo alzan la voz por los intereses personales, que ahí si parece que quienes cuando llegaron vivían en chozas y ahora pretenden mudarse a mansiones.

Las condiciones de gobernabilidad no se las negocia, si no se las consensua, porque de seguir manejando una legislatura partidista sin enfoque popular, se debería exigir al pleno que utilicen nariz roja en cada debate cuando se les conceda la posta la escupir mierda con ventilador, antes volaban los ceniceros, los micrófonos y demás, para ahora lanzan las estupideces adornadas con bonitas palabras, que a la final son una payasada.

Una cosa es ser frontal y no amilanarse, pero otra es pretender ser omnipotente cuasi dios, recuerda que el rabo de paja tarde o temprano se quema.

Edwin Mosquera G.

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