Inicio Opinión Tawasap, wiphala y collares.

Tawasap, wiphala y collares.

por Andres Ortega

La utilización del adjetivo perplēxus, está ligado casi siempre al estado anonadado o sin comprensión de ciertos comportamientos o acciones que se realizan en el desarrollo diario del comportamiento del ser humano, que a veces parece absurdo y otras a conveniencia.

A propósito de las elecciones a primarias, se observan caritas nuevas, caras conocidas, y una que otra con rabo de paja como yo, que ya hasta por vergüenza y dignidad debería descontinuarse, voluntariamente, y dar un paso al costado, pero llama la atención no la candidatizarse de los ciudadanos como derecho, si no las argucias para conseguirlas.

En el último Censo, las datas identificaron a Mestizo: 71.9% – 77.5%, Montubio: 7.4% – 7.7% e Indígena: 7.0% – 7.7%, y asombrosamente para obtener una candidatura, ahora a quienes se auto identificaron blancos y mestizos se les ve utilizando plumas decorativas en el cuello, wiphalas y hasta una que otra tawasa de esos pollos pintados del mercado, pero en dónde quedó pues la autoidentificación, acaso se les acabó la descendencia nórdica por buscar un puestito en el partido multicolor.

Realmente mi criterio de indignación no obedece a ningún color de piel, creencia o autoidentificación, sino ante el oportunismo político que juega con las bases, literalmente poniéndose la máscara, que para este caso serían las plumas con tal de buscar un puestito, y lo peor es que esta gente humilde muchas de ellas, son influenciables y votan por los colores de una bandera, mas no por convicción o peor aún por que han escuchado las propuestas.

Mi intención es ser la voz de aquellos que están mutiados, embelesado en una creencia de mejores días y una vida por lo menos digna, cuando vemos que aquellos que se benefician son quienes se sientan en el trono y se olvidan que antes majaban lodo para buscar un voto y ahora se blindan en camionetas y rechazan a su gente cual si fueran leprosos en la edad media.

Se alboroto el gallinero cuando una autoridad de designación nacional utilizó este adorno plumifero en la cabeza, el cual fue satanizado generando indignación en los pueblos originarios, pero acaso no son ellos mismos que permiten que se infiltren en sus filas o peor aún que sean desplazados por mestizos que se indigenisan y después se quejan al utilizar sus símbolos como señal de autoridad.

Aquí no debe haber medias tintas o peor aún pretender ponerse las plumas solo en campaña, si soy y si no lo soy no lo soy, desde ahí se va evidenciando ya la formación del candidato y su futuro comportamiento, si se pretende cambiar una identificación no cultural si no de su ascendencia, que no se va a cambiar de una camiseta política.

Hay que reconocer que no se pretenda confundir la humildad con honradez, porque se han visto ejemplos que en arcas abiertas, hasta justos han pecado y así también como encorbatados tildando de letrados les ha quedado grande los puestos, y a última hora se ven que ponen primeras y últimas piedras, que se hacen casas munitarias y demás, cuando en su administración solo pensaban en administrar la entrada de sus tierras ancestrales.

autoidentificación y se candidato.

Por: Edwin Mosquera G.

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