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A media asta

por Andres Ortega

Por: Edwin Mosquera G.

Esta regla de protocolo, nace de las antiguas tradiciones navales en las que se dejaba espacio en la parte superior del mástil para la «bandera invisible de la muerte», la cual gobernaba simbólicamente sobre la embarcación.

Ahora bien, en el Ecuador se establece que se debe adoptar este simbolismo cuando:

Fallecimiento del Presidente o exmandatarios: Se decreta luto oficial y se iza la bandera a media asta en todos los edificios públicos y cuarteles; Calamidades nacionales o muerte de ex figuras patrias; Por disposición del Ejecutivo o entidades del Estado ante tragedias mayores o el deceso de personajes ilustres; Y por último en duelos institucionales específicos: Cuando los ministerios o funciones del Estado, adoptan un protocolo de luto oficial.

El óbito fetal o muerte intrauterina, habla del cese del desarrollo del producto de la concepción, no sujeto ni persona, porque por lógica biología, no puede morir un organismo que aún no ha nacido.

En Ecuador, una persona se considera legalmente existente y viva desde el momento en que es separada completamente de su madre y da señales de vida, como respirar, latidos cardíacos o movimientos voluntarios, es decir nace.

El artículo 60 del Código Civil considera nacido vivo si, tras la separación, el bebé respira, presenta latidos del corazón, pulsaciones del cordón umbilical o movimientos de los músculos de contracción voluntaria.

Si una criatura muere en el vientre materno o fallece antes de separarse de la madre, se considera que nunca existió legalmente, ya que no se considera un individuo o persona si no un feto inclusive asexuado, como para ponerle nombre.

Bajo que criterio se basan en decidir qué muertes merecen una expresión institucional de luto y que muertes no, recuerdan a los 12 neonatos que murieron en el Hospital de Guayaquil por falta de insumos, a Nikole Kaasap Chaupi que murió en el Hospital de Macas y fue entregada a su madre en un cartón sellado con cinta de embalaje, y así casos similares en donde que mueren niñas y niños por la falta de medicina o atención médica, y ahí no existió ni un pronunciamiento o peor un una bandera a media asta.

Por el contrario, cuando los padres fueron a Carondelet a reclamar las medicinas para sus hijos con órganos trasplantados fueron recibidos con parlantes y música para no escuchar sus reclamos.

En el caso que fuere cierto, el luto es personal y familiar, y no ostenta lástima ni pena de nadie, peor aún en las condiciones de la supuesta perdida, no se trata de hacer alarde nacional con tintes políticos cuando realmente existen actos humanos que si marcan el luto nacional.

Olvidémonos de Stefano o Stefani, porque jamás existió, y pensemos en todos aquellos que, si nacieron, pero que lamentablemente el Estado no permite que sigan viviendo, por sus malos manejos administrativos que se ven reflejados en más y más muertes de neonatos, niñas y niños que acuden al sistema de salud pública.

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