Por: Carlos Xavier López García
No pretendo instaurar un pensamiento diferente al que cada uno tiene, sin embargo, creo que es necesario dar a conocer un grandioso texto escrito por el Papa León XIV, a propósito de los “tiempos modernos” en el cual nos encontramos.
Una Encíclica, es un documento solemne escrito por el Papa, está dirigido a todas las personas de buena voluntad. Magnifica Humanitas, es un texto que habla sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Hace poco leí a Locke, este filósofo sostiene que el ser humano nace con derechos inalienables; la vida, la libertad, la propiedad y bajo este precepto se dice también que ninguna ley ni acción puede ir en contra de la naturaleza humana. Por ello es que, los seres humanos somos los responsables de construir un mundo en el cual prevalezca la justicia, la fraternidad y el bien social, tomando en consideración los obstáculos que se nos presentan en las nuevas eras sociales.
La digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica forman parte de nuestras vidas, esto es notable y evidente, sin duda, el uso de la tecnología contribuye a las acciones que desarrolla el ser humano ¿Quién no las ha usado?, sin embargo, si no es bien utilizada, nos puede causar daño. Las nuevas tecnologías abren paso a una forma de agilitar la vida, claro, se necesita de menos esfuerzo y se obtienen los mismos resultados. Por tanto, la adaptación en esta “nueva era” es primordial, eso sí, no se debe descuidar la responsabilidad compartida; el cuidar y velar por el bien común, dicho de otro modo, no debemos deshumanizarnos.
A propósito de esto, se debe recordar que, la tercera revolución industrial empieza con la invención del transistor (1947), con ello se dio inicio a la revolución digital que hoy en día la estamos viviendo, este proceso de transformación científica y tecnológica nos brinda una ayuda adicional en el día a día. Sin embargo, cabe preguntarnos: ¿este plus nos permite mantener la misma libertad de antes o nos está atando por completo a la tecnología, manteniendo una dependencia invisible? Rousseau decía que el hombre ha nacido libre y sin embargo vive en todas partes entre cadenas, ¿qué significado tiene hoy en día esta reflexión?
Esto último, bien puede estar ligado con la dignidad fundamental que cada ser humano tiene, es decir, la dignidad moral, social, existencial y ontológica, mismas que cumplen roles fundamentales -cada uno es responsable de lo que le toca, a través de sus actos- y por eso menciono que, depende del buen uso tecnológico para no caer en ataduras. Centrémonos en la dignidad social en donde el acceso a los bienes universales como la tierra, el suelo, el agua, el aire y los recursos naturales forman parte de la cotidianidad, sin embargo, en la revolución digital debemos sumarle las plataformas digitales, los algoritmos, las infraestructuras tecnológicas y varios datos. En estos bienes universales recientes funciona el poder del conocimiento; quien sabe más, obtiene más, en ello hay que tener cuidado, un desequilibrio podría no ser beneficioso para la sociedad en general.
En el mismo sentido, la globalización es considerada como un proceso de integración mundial en diferentes ámbitos como el económico, cultural, político, social y el tecnológico, sirve además como una oportunidad para propiciar el desarrollo. El uso de la Inteligencia Artificial, propone un alcance eficaz en la consecución o desarrollo de este proceso, pero, ¿realmente estamos midiendo su uso? Su método acelerador del paradigma tecnocrático no garantiza un desarrollo si no va de la mano de un progreso social y moral en donde sea incluido la protección a los más vulnerables, el acceso equitativo a servicios básicos.
El tema en debate, abarca también el ámbito ambiental, sabía usted que ¿el uso de la IA requiere de energía y agua para procesar sus respuestas? Esto quiere decir que, se consumen recursos de manera intensiva y mucho dependerá de cuan compleja sea la consulta. Por otro lado, la lógica del descarte liderará procesos, la incidencia de la toma de decisiones al elegir personas -por ejemplo- por causa de la IA podría acarrear consecuencias, la automatización meramente utilizada carece del sentimiento propio del ser humano, no existirá neutralidad ni objetividad peor aún una opción de demostrar lo valioso que puede ser un candidato a un determinado puesto en el cual la IA dio su criterio final.
En relación a lo anterior bien se podría decir que “la civilización no se mide por el poder de los medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer” (Papa León XIV), es meramente interesante definir la importancia y el rol que tiene el ser humano en la sociedad, es decir, la nueva era nos invita a no dejar deshumanizarnos por la tecnología, por el contrario, nos invita a ser mejores ciudadanos, a tener un criterio propio, a realizar críticas contra el sistema que nos gobierna, a vivir una libertad en valores éticos, morales y sociales. Eso sí, siempre de la mano de la verdad, ya que, sin ella, estaríamos al borde de un totalitarismo.
Ya había mencionado que la IA es parte de lo cotidiano, esto incluye al trabajo del ser humano, pienso que es demasiado necesario prestarle atención a este punto, dado que, la automatización laboral pondría en jaque el esfuerzo diario que los trabajadores ponen, debemos recordar que la tecnología educa a quien la utiliza y proponer que el ser humano sea quién continúe al mando de las máquinas es y debe seguir siendo la principal opción, todo lo opuesto sería un grave error, provocaría despidos en masas, contaminación y familias empobrecidas, esta nueva innovación únicamente trae riesgos para muchos y beneficios para pocos, no debemos olvidarnos que el ser humano es un fin y no un medio.
La revolución digital se encuentra presente incluso en los momentos más álgidos; los ataques armados, la guerra, el irrespeto al principio de no intervención, tomando de esta forma un rol imperativo. La secuencia es fácil, quien tiene más, gana más, y es que, en la guerra ya no solamente se necesitan armas, sino también tecnología entre los que incluyen los ataques cibernéticos, las campañas de influencia y las decisiones automatizadas. Pero, al final siempre existirá una solución ¡la guerra no!; el diálogo, la diplomacia y el perdón deben ser considerados como los recursos más valiosos para prevenir un caos, que por lo general viene acompañado de violencia, recordando así la pobreza relacional del ser humano.
La Inteligencia Artificial nos permite acceder a varias metas y objetivos de forma rápida, pero sigue siendo eso, una automatización existencial, en algunos casos, inclusive no permitiendo plasmar el verdadero pensamiento humano, es decir, entorpeciendo el criterio sabio que se puede generar desde una magnífica humanidad. En fin, todo es cuestión de perspectiva, nos vemos a la próxima.
