Por: Edwin Mosquera G
Es admirable la situación en el sistema de justicia, que está pasando el Ecuador, no por los dadores de justicia, sino por la situación administrativa que ha obligado a inundar defunciones desde la dirección, los funcionarios administrativos y los funcionarios jurisdiccionales tanto es así que los presidentes de las cortes fungen como directores ya los servidores judiciales se les está encargando funciones que no son propias de su cargo.
Pese a esto, ahora, una iluminada neófita que, para mi criterio, jamás ha cogido una constitución o peor aún maneja el tema de procesos y procedimientos, pretende generar una ley que para ella sancione a los abogados que utilicen su profesión para favorecer a los criminales, anticipando ya el criterio de aquel desgraciado que estuviera siendo procesado con una pena anticipada, solo por el hecho de poseer un proceso penal en curso.
Realmente esta gente se está pasando el artículo 76 de la carta de Monte Cristi por los huevos, ignorando todo derecho consagrado en la Constitución, la presunción de inocencia, el derecho a la defensa, la igualdad de armas el derecho a contar con un profesional de su confianza, que si bien es cierto que existiría la defensoría pública estos pobres ciudadanos seguirían viviendo en la inquisición, en donde que su verdugo sería el juez, el fiscal y la víctima.
Llama mucho la atención cuando se habla de procesos ajenos a estos iluminados vociferan y tiran mierda con ventilador cuando se acaba encargo de funciones y estos son procesados ahí sí prima, principio de inocencia, el derecho a contar no solo con un abogado, sino con varios profesionales del derecho, en donde que se evidencia que para dichas audiencias poseen un arsenal de abogados para defenderse.
Hay que entender que, en un proceso, el defenderse no implica que se está desmintiendo un hecho, sino que muchas de las veces lo que se busca es garantizar el debido procedimiento, una investigación imparcial y en el peor de los casos, una pena justa que vaya acorde a accionar del imputado.
Pero según el criterio entonces de los padres de la patria de color morado, el simple hecho de que una persona le acusen, debería ya terminar con una sentencia condenatoria y para ensalzar la más debería ser en ese campo de concentración, llamado el encuentro.
Pero entonces de qué garantía la defensa estamos hablando de qué garantía del debido proceso y de qué garantía de la presunción de inocencia o solo se presume la inocencia cuando son justiciados los de camisa y corbata.
Cualquier profesional del derecho deberías remeter con una bofetada en el hocico, a quien pretenda mancillar la profesión o peor aún permitirse solo el pensar su mal utilización cuando esta noble profesión, lo único que hace es garantizar el respeto de los derechos a todos y cada uno de los ciudadanos, no permitiendo amilanarse ante el poder de turno, o simplemente de quienes pretenden ser farándula en los cuatro años que están sentados en esa curul.
Soy abogado y no permito que se insulte a mi profesión, y menos por un grupo de bastardos, que posiblemente no sepan ni leer.
