– ¡Oiga compadre… ¿de dónde viene pues estas horas?! ¡Ya casi es de madrugada!
– ¡Ah! De acá nomás, de un programita. ¿Por qué la curiosidad compadre?
– Para mí que viene haciendo travesuras de algún lado; ahora verá que la comadre lo pone de patitas.
– ¡Ay, hijue! ¡Como es usted de calumnioso! Si no tiene la lengua más larga es porque no es más grande.
– Mmm… conociendo al cura de mi barrio como lo conozco…
– ¡No difame, compadre! Verá que la calumnia y la difamación son delitos tipificados en la Ley. Se puede estar metiendo en problemas, le puede a pasar los lo mismo que a Granda.
– ¿A qué se refiere, compadre? ¿De qué Granda me habla?
– ¡Del prefecto pues! ¿A cuál otro Granda conoce? No ve que en vista de no le dan paso a ninguno de sus proyectos, dizque para que no haga campaña con recursos del Estado, salió a los medios de comunicación a señalar que la CTEA está infestada de corrupción, al punto que la comparó con el cuento de Alí Babá y los cuarenta ladrones.
– ¡Ah chuta! ¡Eso sí que es grave, compadre! Calificarlos como cuarenta ladrones” ya es cosa seria, porque… a lo mejor son menos… Pero, ¿qué dirá el ministro de la Amazonía? Porque, al parecer, va contra él la piedrita?
– ¡Ahí está, compadre! Las reacciones no se han hecho esperar. Ahora le emplazan a que demuestre quién es el tal Alí Babá y quienes los cuarenta; que si ya lanzó tal piedrota… que dé nombres, pues.
– Tiene toda la boca llena de razón, compadre; tiene que decir a quiénes se refiere; como decía mi abuelo: “Ya se cagó la perra en el costal”.
– Ahora, la pregunta es si la piedra lanzada así de fácil fue un exabrupto o una expresión deliberada, con cálculo político, para opacar la campaña de los candidatos gobiernistas. Porque atacar a la CTEA es obviamente atacar al gobierno y por ende a sus candidatos.
– Puede que sea eso, compadre; como él está de candidato, pues hay que poner la zancadilla a los contrincantes. Pero, no se podría atacar a otros candidatos con tamaña acusación, pienso yo…
– Por eso le digo, compadre; la calumnia y la difamación son delitos penados. No se puede nomás soltar tales acusaciones al aire así como así solo porque la lengua no tiene hueso.
– ¿Será que rota la alianza, roto también el compromiso? Pero la asambleísta Maricris sigue votando con el gobierno, sigue diciendo que es de la bancada de ADN porque así era la alianza. Ahora, esta acusación también la pone en compromisos.
– Bueno… ¡Qué tan pasará, compadre! Pero la palabra ya está dicha, el mar está alborotado y vamos a ver en qué termina este Tsunami. Pero no es el único a quién le han alborotado la marea.
– ¡¿Ah, nooo?! ¿Quién es ahora el otro pato, digo, la otra víctima?
– Derlis Silva, el candidato de la 61; también le han salpicado con alguna denuncia al calificarlo de testaferro.
– ¡Chuta! ¡¿Tiesto de fierro, dice?!
– No, compadre inculto; le dije “testaferro”, que quiere decir que una persona presta su nombre para aparecer como titular de ciertos bienes que en realidad pertenecen a otra persona. En este caso, a Silva y su esposa los están señalando en vínculos con el prefecto de Morona Santiago y una mediagüita de medio millón de dólares.
– ¡Ah caray! ¿Y qué dice el aludido a todo esto?
– Bueno, que le ha disgustado, dice, que se metan con su familia; y por ello irá a instancias legales.
– ¡Chuta, compadre! Al parecer, ya empezó la campaña sucia y a lanzar lodo con ventilador. Y eso es lo malo de todas las elecciones… ¡A mí no me gusta nadita!
– Eso es otro asunto, pero seguimos mañana, ya tengo sueño. Vaya usted también a dormir y deje de ser chismoso.
– ¡Espere! No se vaya, compadre, que todavía no me ha dicho de dónde viene a estas horas…
– ¡Ya le dije pues, compadre! Vengo de un programa. No le quería decir, pero ya que insiste, vengo del evento de campaña de ADN y todo su show de artistas que hicieron en la concha acústica. ¡Full gente!… Con perreo y todo.
– ¡¿Y cómo así pues, compadre?! Si aún no es tiempo de hacer campaña… Y, ¿dónde está el CNE?
– ¡No se haga el zonzo, compadre! ¡Si la campaña ya empezó hace fuuu! Ya todos los candidatos están en plena actividad electorera mientras el CNE se hace de la vista gorda, se hacen los dormidos. Mejor vaya usted también a dormir como el CNE y no jorobe; no me vega con sus calumnias que a la próxima lo demando.
Alí Babá y los cuarenta contrincantes electorales
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