Los seres humanos hacemos política, de manera natural, así no nos demos cuenta. El hecho de quejarnos por el despido de personal médico en el hospital, cuando nos organizamos en el barrio para realizar una minga, o formamos una agrupación para luchar por una causa común, todo eso es política, reflexiona Paola Cisneros, nuestra invitada de la semana en el set de entrevistas de El Observador.
Sin embargo, la gente, cuando oye la palabra política, la relaciona únicamente a las elecciones, cuando la actividad tiene varias dimensiones. De hecho, los mismos partidos, se han limitado a cumplir un rol netamente electoral, descuidan formar a su militancia, y es por eso que, cuando llegan las elecciones, los partidos se hallan en la extraña situación de estar desesperados buscando candidatos, mientras por otro lado, existen candidatos, desesperados buscando partidos, lo que fomenta una forma clientelar de ejercer la política.
LEY DE PARIDAD
Si bien, dada la ley de paridad de género, muchas mujeres han sido invitadas a participar en política, de las cuales, varias se rehúsan, esto se debe a que, llegado el caso, se convierten en fichas para cumplir la cuota, pero nadie se fija en la violencia política que sufren. La evidencia de aquello se refleja cuando se conoce casos de vice prefectas, cuya voz, no es tomada en cuenta, ni siquiera le asignan funciones. Algo similar ocurre con los jóvenes.
Los sueños para las mujeres no deben estar limitados, ya que han demostrado eficiente participación en la ciencia, toma de decisiones e incluso hace poco, una mujer astronauta pudo viajar hasta la órbita de la luna. Todo esto con el respeto a la libre decisión de cada una, ya que, en países europeos en los que tienen solucionado la situación económica, hay muchas mujeres que han decidido quedarse en casa y cumplir un rol de madre, con toda la atención y el cuidado que conlleva la tarea.
Lamentablemente, la forma de ejercer las acciones con miras a las elecciones, ha hecho que muchas mujeres y jóvenes, se decepcionen de participar y esto ha terminado por convertir a la política, en una “red de panas” donde el que tiene más dinero o poder, es el que termina triunfando.
LOS CAMBIOS NECESARIOS
Hay que trabajar poco a poco en cambiar la cultura de la población, a través de escuelas de formación política, para evitar que siga ganando “la más guapa” o “el que más reparte trago”, sino, quien esté con las condiciones académicas, experimentales y de valores éticos.
Una de las formas de mejorar la participación, es que la ciudadanía empiece a imaginar otros rostros, ya que el político idóneo, no necesariamente, es el empresario o el emprendedor, o aquel que parece mas serio, sino, que también debe tener formación de base.
Aunque es un camino difícil y a largo plazo, la esperanza se mantiene, más aún, cuando hay jóvenes están empezando a cuestionar y a generar espacios de participación política y eso en nuestro entorno contemporáneo, ya representa un avance.
