A lo largo de la administración presidencial ha sido cuestionado el famoso plan fénix, que de la retórica se pudiera decir, que por su nombre rimbombante y conociendo un poco de cultura general sonaría al renacimiento de la seguridad en el país de Manuelito.
Pero que pasó pues con los protocolos de investigación previos a la ejecución, es decir en donde debe primar la inteligencia ante la fuerza, y no sólo pretender buscar etiquetar una actuación indicando se capturó a los líderes, por qué de todas las capturas, todos son los líderes, en pocas palabras hemos estado rodeados de líderes de GDOs y ningún mando medio.
Hay que reconocer que la culpa no es muchas de las veces de quienes ejecutan, si no de quienes se abanderan y vanaglorian de los resultados, para realzar un nefasto manejo de la seguridad y ocultar los actos delictivos que cobijan su muy honorable familia.
En su abstinencia con claros ejemplos de bruxismo o más coloquialmente conocido como mandibuleo, con sus pupilas dilatadas y a clara vista con su bolsita ziplock y trabándose en sus 15 minutos de vigilia y atención, para que realmente estaba gobernando bajo efectos de alguna droga y al parecer caminaba por el camino de baldosas amarillos hasta encontrar al malvado Galimatazo que a decir de ellos es el de la década ganada.
Lo que sigue asombrando al ciudadano de a pie, es la capacidad que tiene para convencer que se trata de un delincuente disfrazado de bobo que sigue convenciéndote con cartones y que inclusive ahora se aprovecha de facto popular para beneficiar descaradamente a su concubina, y disfrazando de violencia a la mujer validar el menor acto de corrupción.
Entonces bajo este criterio quienes no creemos en pin-pon estamos sujetos a allanamientos, a que nuestra dignidad sea puesta en tela de duda o quizás a que si encuentran una manzana se está la prueba madre del consumo de otro de los líderes criminales que en este narco gobierno están abundando, según los reportes.
Hay que recordar las palabras del loco de los molinos, los perros ladran cuando avanzamos Sancho, mi saludo, respeto y admiración a las víctimas de estos atropellos, es especial a mi amigo Ronald, siempre con la frente en alto y jamás claudicar ante el tirano.
Por: Edwin Mosquera G.
