Cómo dirían en Colombia, Einstein es una hueva al lado de la de la genialidad de Lavinia Valbonesi, quien inicia sus estudios el 21 de agosto del 2025 y el 13 de mayo del 2026 ya está graduada y asombrosamente librando toda burocracia y procedimientos de registros desde el 8 de mayo del 2026 ya se encontraba registrado un título, es decir 3 días antes de culminar sus estudias, y que decir se su excelente tesis que opaca a cualquier doctorado propio de esas universidades de dos fines de semana.
En el tiempo de la chispa era básico el cruzar 1 año de pre kínder, 1 año de kínder, 6 años de escuela, 6 años de colegio, 5 años de universidad, 19 años de estudio para obtener un título de tercer nivel, 2 años de especialización y 4 años para acceder a una maestría; para quienes sí tenemos nuestros papelitos no pagando o sometiéndose a programas acelerados o peor aun desmereciendo el nombre del alma mater universitaria.
Se crearon los programas de acelerados de estudios para aquellas personas quiénes por diversas circunstancias no podían acudir a los horarios regulares de clases, por situaciones laborales propias de una clase social media o media baja que obligaba a buscar la superación personal académica sin el apoyo de unos dólares que le empujen, o peor aún de un padrino que acorte los procesos educativos.
La crítica no tiene tintes misóginos peor aún de desmerecimiento hacia las mujeres, sino el cagarse en la cara de los ecuatorianos que en estas épocas privan por tener la oportunidad de acceder a la educación, derecho que se les ha negado las múltiples reformas gubernamentales; Más sin embargo a los 9 meses de haber ingresado a una universidad la esposa del primer mandatario ostenta su título de tercer nivel, y no conforme con el tiempo reducido de estudio, ahora resulta que se ha sometido a un programa de validación de experiencia profesional, entendiéndose que la experiencia debe demostrarse dentro de la profesión o título al cual se aspira, para ser un licenciado en comunicación.
Cualquier persona con dos dedos de frente entendería que la experiencia debe haber sido en algún medio de comunicación como periodista, locutora, entrevistador o cualquier área afín, más no se puede considerar una experiencia profesional cuando se es un tiktoker o cuando simplemente se tiene una cuenta en la plataforma y por ser la esposa del primer mandatario tiene muchos visitantes, ya sea por su contenido o quienes por seguir a esta ciudadana piensan que su nivel socioeconómico se encuentra sobre el de los demás.
No conformes con esto de la revisión de la tesis que más parece una copia y pega de un tema trillado, sin aporte alguno a la sociedad, en donde que ni el título se encuentra bien planteado peor aún su contenido carece de toda base documental y bibliográfica dando mucho que desear del docente o investigador quien tutoró dicho mamotreto disfrazada de investigación, en el cual se observa que ni siquiera es afín a la carrera de la postulante y nueva profesional.
El adagio popular dice, mientras más pretendas demostrar tu inocencia, más culpa que te vuelves, ya que la demostración no implica al sujeto acusado, sino a quien acusa pero con los pronunciamientos de la universidad con el pronunciamiento propio de la afectada así como de una ciudadana está sentada en el hemiciclo legislativo lo único que ha hecho es fortalecer más la idea de que el título de tercer nivel sería la vergüenza para la universidad y el desprestigio para todos aquellos profesionales que provienen de esta última.
Ni el catecismo las enseñanzas bíblicas y a decir de Quiénes las manejan duran menos de un año peor aún una carrera de Tercer nivel que bajo el criterio de validación de experiencia profesional ha sido otorgado violando todo tipo de procesos y procedimientos, así como los tiempos establecidos por los mismos de antes de regulación de control para realizar una tesis de pregrado.
Siendo así el famoso programa de validación de experiencia profesional el gobierno con el Ministerio de Educación debería generar esta motivación académica para un montón de ciudadanos de a pie quienes por la necesidad aprendieron de una profesión, más sin embargo no poseen el papel que certifique su experiencia y que muchas de las veces el bregar en el camino pedroso ha hecho que sean inclusive mejores de uno que otro titulado.
Yo conozco burros con doctorados y genios sin título El ejemplo es claro que aquí no se necesita tener la capacidad para querer salir adelante o para estudiar sino simplemente se necesita tener los vínculos académicos de uno que otro dólar que me imagino fueron acreditados a esta universidad que de lo que se conoce hasta hoy no es solo Este título sino serían muchos más los cuales saldrán a la luz con esta dramática novela.
Bajo este concepto, mi muy estimado y querido amigo Ronald, un profesional con varios títulos de tercer y cuarto nivel, eso si no express, quien tiene como hobby el cuidado y crianza de vacunos y equinos desde hace más de 25 años, debería entonces esta universidad otorgarle el título de veterinaria o agropecuaria, en base a este programa de validación de experiencia profesional, o solo será el beneficio para esposas de presidentes y asambleístas con dientes de conejo.
Por: Edwin Mosquera G.
