Henry González, responsable de la Unidad de Juzgamiento y Control Municipal del Cantón Pastaza, informó que ya se encuentra en plena aplicación la ordenanza que obliga a todos los establecimientos comerciales a colocar un recipiente de residuos de mínimo 4 litros en la línea de fábrica, es decir, en el ingreso mismo del local, con el fin de evitar el arrojo de desechos en calles, portales, plazas y espacios públicos.
La autoridad explicó que la disposición no es nueva en el cuerpo normativo local, pero ha sido actualizada y reforzada en la ordenanza vigente desde 2026 —anterior databa de 1999— tras un amplio proceso de socialización que se extendió por más de siete meses, con visitas puerta a puerta, apoyo de estudiantes universitarios, difusión en medios y redes sociales. «Ya ha transcurrido el plazo de divulgación y no podemos extenderla indefinidamente; la ordenanza está vigente y se cumple», señaló el funcionario.
El incumplimiento genera una multa de USD 144,46. La normativa contempla también la alternativa de realizar trabajo comunitario en limpieza y mantenimiento de parques y áreas verdes del cantón, opción que varios sancionados ya han elegido. Se ha detectado que algunos establecimientos colocan recipientes demasiado pequeños o utilizan lonas en lugar de un depósito adecuado, lo cual no satisface el requisito legal; el recipiente debe ser visible y de capacidad suficiente para el uso de los transeúntes.
Frente al reclamo de algunos comerciantes que indican que los ciudadanos depositan bolsas y residuos ajenos en sus tachos, la autoridad respondió que ese es precisamente el objetivo: concentrar la basura en puntos dispuestos para ello y evitar que se esparza en la vía. «Si la gente deja los desechos ahí, es porque el servicio cumple su función; lo que corresponde es que el municipio realice la recolección y el comerciante mantenga limpio su entorno», precisó. Se anunció que el personal de control continuará recorriendo la ciudad y atendiendo los reportes de la ciudadanía para verificar el cumplimiento.
