– Oiga, compadre Ulbio, por esa cara que trae, ya me imagino que viene de la novelería.
– ¡Hable serio, compadre Indiscreto! ¿Cuál cara pues? Si es la única que tengo desde que mi santa madre me trajo al mundo. ¿Con qué otra quiere que ande?
– Ya sé que es la única que tiene; si hasta parece que llegó tarde a la repartición de caretas, que le tocó la última porque ya no había más, jeje. Pero yo me refería a ese semblante que tiene, a esa sonrisa de oreja a oreja. Por eso le digo que viene de la novelería de ver al Nobita… ¡Todo mundo corrió para allá! ¡Como que nunca lo han visto!
– ¡Calle nomás, compadre! ¡Si ni siquiera nos lo dejaron ver! ¡Tanta seguridad Dios mío ! Que subió a la tarima, alzó la mano y en seguida lo bajaron… Eso fue todo. Atrás quedaron los tiempos en los que uno hasta se tomada fotos con el presidente.
– ¿Y qué? ¿Ya no había espacio? ¿Se llenó el coliseo? ¿O por qué dice que la gran mayoría se quedó afuera?
– Se llenó, pero más por el equipo de seguridad que por la ciudadanía. Ya le digo; tanto uniformado, tanto filtro, tanda desconfianza que te revisaban de pies a cabeza y se si andabas con algún bolso, maleta o cartera, simplemente no ingresabas.
– Así vi, que el cerco de seguridad se cerró cuatro cuadras a la redonda… ¡Toda una locura!
-Bueno, lo de la seguridad se entiende, porque con todo lo que está viviendo el país, y por las amenazas que ha recibido.
– ¡¿Amenazas?! La Lavinia es la que le ha de haber amenazado: “¡Si no vuelves rápido de Pastaza ya vas a ver!”. Por eso la presentación no duró ni cinco minutos…
– Es que el presidente debe andar bien protegido…
– Eso no le discuto; pero parece que toda la protección es solo para él; por eso no se conduele del ciudadano común que anda todo desprotegido. ¿Y usted? Me imagino que con lo sabido que es, si vio de cerca del presidente; como quien dice: face to face.
– Nada compadre, si yo fui uno de los tantos que nos quedamos afuera, llorando la desdicha de no poder ver al presidente.
– Bien hecho por novelero. Y entonces, dígame; ¿A qué se debe ahora esa cara de felicidad con la que regresa?
-Es que, si bien no le pude ver al presi, por lo menos escuché que más de cincuenta millones vino a entregar. Es decir, vino con harta plata para invertir en obras que el pueblo necesita.
– Sí será de shunsho mi compadre… ¡Si no es más bruto porque no es más grande! Contento porque viene de dejar la plata que por ley nos corresponde.
– A ver, explíquese bien, compadre. ¿Qué es lo que pretende tratar de querer decir?
– ¿No ve que ese dinero es del fondo común producto de las regalías del petróleo que sale de nuestro suelo? Es como si usted tuviera diez gallinas, ocho me las como yo y dos las vendo en el mercado y hecho el generoso vengo a entregarle el dinero de sus propias gallinas y usted contento creyendo que le estoy regalando plata.
– ¡No me diga! ¡¿Así será compadre?! ¿O sea que el gobierno viene hacerse el generoso con plata de nosotros mismo?
– ¡Claro pues, compadre! El Nobita lo único que hizo es hacer la entrega pública de algo que bastaba con transferir electrónicamente, como siempre. Pero, como hay tanto zonzo como usted, él aprovecha esto para recuperar algo de la popularidad perdida. Diferente hubiera sido que viniera a entregar recursos nuevos para invertir en nuestro desarrollo y bienestar. Todo es puro amague.
– Ahí si di me dejó aturdido… ¡Y las autoridades contentas posando para la foto con el cheque simbólico! ¡Y la gente aplaudiendo como gran cosa! Y ¡viva nuestro presidente! ¡Viva!…
– Por eso yo no fui compadre; porque no soy novelero y no como cuentos. El presidente lo único que vino es a darles un baño de popularidad a los candidatos de su movimiento para ver si ganan las elecciones… ¡Eso es todo!
– ¡Cierto no!!! Ahí estaban los bonitos, juntitos, hechos los saludadores, ellos sí, muy contentos con la sonrisa de oreja a oreja.
– Además, tampoco fui porque nadie me ha invitado.
– Y ya que hablamos de los que no fueron invitados, al prefecto tampoco parece que lo han invitado, porque fue el gran ausente. Mientras que en otros tiempos figuraba todo orgulloso, sacando pecho a lado del presidente… Ahora… ¡Ausencia total! Mientras todas las autoridades figureteaban en primera fila, la ausencia del prefecto era algo bastante notorio.
– ¡¿Con que cara ha de ir, pues?! ¡No sea bruto! Si todo este tiempo se ha pasado achacando al ministro de la Amazonía que es el organizador de este bochinche. Además, ya se acabó el buen romance entre ADN y Semilla, ahora el uno le hace fieros al otro. También ADN ha dicho que ahora va con candidatos propios, porque más vale solos que mal acompañados.
