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El óbito de la salud

por Andres Ortega

El deplorable manejo del gobierno central se ha visto reflejado en el sistema más básico de atención a la ciudadanía que en este caso es el sistema de salud pública, que cuál paciente en cuidados intensivos está dando sus últimos latidos, hasta llegar a las crónicas de una muerte anunciada.

El despido de funcionarios de la salud, así como la falta de medicina en las casas asistenciales. Son un claro reflejo de las prioridades del gobierno hacia sus mandantes y como la idea del museo. No le funcionó vemos que como patadas de ahogado ahora se ha designado ya a un nuevo títere para el ministerio que garantiza la vida de los ecuatorianos.

Asombrosamente este nuevo ministro, a más de tener prohibiciones en el ministerio de relaciones laborales también es investigado por una negligente praxis médica, es decir que, para los funcionarios del gobierno, cualquier otro ciudadano investigado ya es culpable, pues en el presente caso, se lo premio, otorgándole la facultad de manejar todo el sistema de salud pública.

Es nefasto al ver que la gente siga aplaudiendo a un muñeco de cartón, quien se encuentra vendido al Fondo Monetario Internacional, y que no solo exprime al pueblo ecuatoriano para complacencia de sus titiriteros, sino que también a expensas de quienes más necesitan. Busca una falsa imagen de seguridad, seguir desangrando a los que menos tienen.

Se habla de que para mantener la seguridad y el sistema de salud pública se necesitan millones de millones de dólares, los cuales tienen que ser auspiciados por el pueblo ecuatoriano es ahí en donde se han subido impuestos se han colocado nuevas tasas para el ciudadano de a pie cuando ellos se perdonan deudas millonarias y despilfarran el poco dinero que según ellos poseen en caprichos de un niño que jamás visitó un hospital público.

Mientras en la asamblea aplauden y se rasgan las vestiduras, haciendo hasta minutos de silencio por los fallecidos por la falta de atención médica, la falta de medicina o simplemente el deterioro de las instalaciones siguen aplaudiendo a un payaso que mientras los familiares buscan fiar las cajas para enterrar a sus familiares él se pasea en sus autos de lujo, no registrados ni declarados bajo custodia policial y hasta osadamente, cerrando las calles para su seguridad.

Yo puedo entender que el ignorante por desconocimiento la cague una y otra vez, pero lo que no puedo entender es que el ciudadano afectado el ciudadano golpeado, el ciudadano saqueado, el ciudadano sangrado siga aplaudiendo y pretendiendo haber subido de clases social por admirar a un pusilánime que cree que el país es su hacienda bananera.

Y aún más increíble, estando cerca de los comicios electorales, ahora los asambleístas encargados de la fiscalización que vociferan en los medios de comunicación, que un funcionario público para ser probó en el cargo, tiene que estar alineado al partido de gobierno y que la consecuencia de la falencia en la salud se debe a que los funcionarios tienen otra línea política.

Acaso la función de los asambleístas es convertirse en el dador y selector de cargos públicos, o si bien es cierto en pretender poner a toda su familia en el sistema de funcionarios públicos, y ahora hasta encasillarlos para las elecciones seccionales.

Alguna vez dijo alguien que el respeto a los derechos ciudadanos se mira desde el funcionamiento de su sistema penitenciario hasta su sistema de salud pública. Por el contrario, en la actualidad vemos que se aplaude mientras los enemigos políticos son ingresados en la única obra de este gobierno, que es una cárcel mientras el sistema de salud se cae a pedazos y no contentos con eso se pretende seguir desvinculando a los funcionarios para reducir el gasto corriente y convertirlo en seguridad.

Ahora ya no se está pensando en el beneficio popular, si no se está recorriendo el Ecuador para fortalecer a sus candidatos en las elecciones que por condiciones meteorológicas fueron anticipadas y que sus candidatos a reelección o a afines al partido de gobierno hasta con obras de última hora pretenden buscar el financiamiento para sus campañas, a fin de no dejar la teta, si no seguir mamando costas del pueblo sufrido y aguantador.

Si el primer mandatario indica que el país es uno de los más seguros de Latinoamérica, por qué no suprime también a su escolta presidencial, así como a todos los guardaespaldas que lo protegen en actos oficiales y no oficiales o por qué no lleva sus hijos a las unidades médicas gratuitas del Estado para garantizar su salud, pues no, ya que mientras él siga viviendo en su burbuja de cristal, seguirá viendo el declive del país, hermanos de este miserable y sus chupa medias.

En las próximas visitas presidenciales, lo óptimo sería que nos llegue con bonos, que nos llegue con tractores, que nos llegue con discursos baratos atacar al innombrable, sino más bien que llegue con féretros y ataúdes de cartón para los cadáveres, que son muestra del excelente manejo que dice tener.

En las pocas noticias que se filtran se ha escuchado y se ha visto a padres, llevando cadáveres de hijos en cartón en fundas de basura, padres de familia, que tienen que llevar a sus pacientes con traslados hacia otros hospitales, en los baldes de camionetas o peor aún pagar la gasolina de una ambulancia para que puedan ser asistidos los pacientes.

Es muy claro lo que se pretende hacer por parte del gobierno central, que es privatizar los sistemas emergentes de asistencia ciudadana, así como cualquier otro servicio esencial para el correcto dinamismo social ya lo hizo con el banco del Estado ya lo hizo con la petrolera del Estado ahora pretende declinar al sistema de salud para mágicamente aparecer la solución privatizando la atención que por derecho constitucional le corresponde a todo ciudadano y a todo ser vivo a cambio de manejar financieramente a su antojo.

Por: Edwin Mosquera G.

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