Les guste o no: en cualquier país del mundo, tiene que existir respeto y seguridad por las autoridades electas.
La universidad vive de fondos del estado, y la pagamos todos. Entonces, nadie es dueño de la verdad peor de la U. ¿Quién puede decidir quién ingrese y quien no a las instalaciones de la universidad de Cuenca, un lugar público pagado por todos?
Tamaña irresponsabilidad y falta de respeto, que un presidente en funciones, ahora no pueda ingresar en un campus pagado por todos o peor aún deba pedirles permiso a una tarea de malos llamados “líderes estudiantiles”.
Las autoridades internas, deberían sancionar a todos los involucrados incluidos los representantes estudiantiles, que no gozan de ninguna impunidad al poner en riesgo la seguridad del presidente.
Y si no les gusta, créanse una U solo para ustedes donde puedan decidir quién entra y quien sale.
Mientras sea casa de todos, la autonomía no les permite cerrar puertas a nadie y peor a las autoridades en funciones.
Sería bueno, que estos grandes líderes estudiantiles nos compartan a todos quienes pagamos la existencia de la U, ¿cuáles son los logros alcanzados por su grandiosa gestión en la U? ¿Que han logrado con fondos de fundaciones, ONGs y otros para que la U mejore?
Quienes sí, hemos sido verdaderos líderes universitarios fuera del país, y hemos hecho sentir la sangre de lucha por mejor academia, mejores instalaciones y servicios en la U pública de la Universidad de New York, y nuestra representación dejó legado con un campus de más de 600 millones de dólares. Uno de los más modernos de la ciudad y que se construyó con nuestro trabajo y decisión en el Consejo Universitario. ¿Pregúnteles cuántas materias y carreras nuevas habrán aprobado estos grandes pensantes como logros de sus curriculums durante su gestión para innovar la U?
Justamente, el debate debe ser a otro nivel y no armando berrinches y malos espectáculos que, en lugar de sumar a un diálogo, crea caos e ignorancia académica.
Las cosas como son, jamás podré aplaudir las bajezas de plantones cuando la gente no sabe de liderazgo. Cuando hayamos demostrado aquello con hechos, respetando la ley y haciendo que el alma matter donde Dios y la vida nos permitió estudiar, sea sobresaliente y luzca no por protestas sino por brillantez y excelencia.
Byron Jonás Naranjo Cando
POLITÓLOGO & MÁSTER EN CIENCIAS POLÍTICAS, GOBIERNOS SECCIÓNALES Y GESTIÓN DE TALENTO HUMANO
CUNY – The City University of New York
