Por: Edwin Mosquera G.
Es increíble el descaro y la ignorancia de las autoridades secciónales, así como de los entes de control, que un requisito básico se haya pasado por alto, esto es la declaración patrimonial de los elegidos por el pueblo.
Pero llama la atención, no solo aquellas autoridades que obviaron este requisito, si no de aquellos que declaran haber mermado su patrimonio en la actualidad, al que cuando ingresaron a sentarse en su trono.
Veamos el caso más emblemático y descarado, un burgomaestre que indica el decremento de sus bienes al final de la administración, la pregunta es; ¿Será que acaso el grano de oro bajo su precio, o posiblemente en la contabilidad se está reduciendo la pérdida de las excavadoras incineradas por minería ilegal? Pues Dios averigüe y perdone.
Una cosa es aparentar la carestía y necesidad ante la ciudadanía, pero otra cosa son todos los bienes con testaferros, los campos de extracción minera o los múltiples autos de lujo que no pisan estas tierras, si no que solo se ventilan en la capital.
Es la primera autoridad que veo, que ha salido en contra, es decir está laborando a perdida, cuando la lógica laboral indica, que se trabaja para obtener ganancias y mejorar o mantener un estilo de vida digno.
Pues bien, lo interesante es que ya se encendieron las alarmas y que ya una autoridad jurisdiccional se ha pronunciado en mérito de realizar la investigación respectiva, y en el supuesto no consentido de que por una coincidencia llegaré a ser verdad, yo si estaría de acuerdo en realizar más que sea un bingo solidario en beneficio de esta pobre autoridad seccional y el decremento de su bien habido patrimonio.
No es justo que se juegue así con el pueblo y sus votantes, no es justo que se pretenda engañar a la autoridad de control, o sea los diezmos de funcionarios y los cobros de los nombramientos, se esfumaron sin dejar huella que seguir.
Bien dicen que la culpa no es del indio, si no del que le hace compadre, pues les toca aguantar casi un año más para que se termine esta farsa llamada administración de la cosa pública municipal y esperemos que en el fin de la gestión no declare que está al borde de la indigencia y que se va a subastar la tawasapa que le dio el poder.
La ingenuidad y pasividad del pueblo hacen que sea tratados como ignorantes.
