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Se compra electores con dádivas y banderitas

por Andres Ortega

– Oiga compadre Indiscreto, ¿ha visto cómo ha quedado la ciudad de bonita? Parece un jardín llena de colores por todos lados; con banderas, pancartas gigantes. ¡Todo multicolor! Cosa que le da un nuevo aire, un toque como de alegría que levanta el ánimo.
– Traiga para acá esa oreja sebosa, compadre Ulbio. Si no es más zonzo es porque no es más grande. ¿No ve que eso es ilegal? Está prohibido, eso se llama campaña anticipada y va contra el código de la democracia.
– ¡Pero ya a estas alturas! Si la ciudad está embanderada totalmente, que hasta se le podría llamar “La Ciudad Jardín”, porque hay banderas de todos los colores, unas en forma de arco iris, otras moradas, otras amarillas. En cada vivienda, en las terrazas, balcones, puertas y ventanas. Los vehículos pintados, las bicicletas circulan con banderas por las calles… ¡Parece día de fiesta! ¡Todo colorido! ¡Usted también! ¡No sea aguafiestas! Yo mejor contento me puse.
– Eso usted porque es un guaguashco, no se da cuanta de nada. Mire, si un político no cumple la Ley ni las normas vigentes es porque es un corrupto y le importa un comino la sociedad. ¿Usted cree que con esa calidad moral va a gobernar después con honestidad? ¡Ya abra los ojos, compadre!
– Bueno, sí pues… Y eso no es nada… Algunos candidatos hasta ya están repartiendo cosas por todo lado. ¡Virgen santa! ¡Parece la navidad adelantada! Que ollas, que bandejas, que herramientas para el campo, raciones alimenticias, sánduches con cola y hasta dulces para los guaguas. ¡Ya solo falta que lleguen vestidos de Santa Claus!
– Ahí si que no está lejos de la verdad, compadre; porque, según el gobierno, ahora el décimo se cobra en noviembre, dizque para dinamizar la economía; cuando todos sabemos que es para ganar votos. Por eso está llegando, como usted dice, con machetes, palas, picos, carretillas, motoguadañas y hasta motores fuera de borda. Como quien dice: botando la casa por la ventana. Aquí en Pastaza incluso ha ofrecido setecientos nuevos trabajos para “Jóvenes en Acción” y así ganar el voto joven hacia su movimiento y hacia sus candidatos… ¡Nos creen pendejos!
– ¿Cree usted compadre que con estas dádivas y banderas de colores se compra a los electores?
– Solo a los guaguashcos como usted. Porque ya no estamos en los tiempos en que se llegaba con trago a las comunidades y se compraba a la gente. ¡No! Ahora ya la gente está preparada, ahora ya piensa y medita su voto, ya sabe por quien votar. Como decía una vieja y conocida política: “Si te llegan a regalar cosas coge nomás, de todos cogerás, no serás pendejo tampoco; pero al final vota pensando, no por el que le regala tantas cosas, porque ¿de dónde va a recuperar ese dinero invertido sino de los dineros del pueblo?”
– ¡Chuta compadre! Y así viene a ser. El que entra regalando al final es el que termina robando y lo peor que con nuestro apoyo en las urnas.
– Por eso, si usted ya se dejó embobar, porque ya veo que tiene banderitas moradas en la terraza, mejor irá retirando y guarde para cuando sea época de campaña oficial, no ésta anticipada. Sea sensato; porque ya mismo vienen los del CNE y le van quitando todo. ¿No ve que ahora andan en cuadrilla por toda la ciudad limpiando totalmente toda la propaganda electoral y quemando banderas y pancartas? Lo que significa un desperdicio de plata de gana.
– ¿Y no que al principio se hacían de la vista gorda? Que no pasa nada, que mientras no diga candidato tal o candidato cual o vota por la lista tal no se puede prohibir. ¡Hasta un festival y marcha se hizo en las narices de la directora del CNE!
– ¡Usted lo ha dicho, compadre! Al principio. Pero ahora la cosa ya se les ha ido de las manos. La campaña es demasiado evidente, ya no se puede tapar el sol con un dedo. Al punto que a la misma Martita se le ha visto personalmente correteando por todo lado retirando las banderas, bajando las pancartas y exhortando a los candidotes… digo, candidatos, a respetar la Ley.
-Que bueno compadre, porque ya todo mundo decía que la Martita estaba como Shakira: ciega, sorda y muda; ni siquiera veía las banderas que estaban en la casa de al lado de su misma oficina.
– ¡No pues! Ahora la tienen corre por un lado, corre por el otro. Incluso hubo un candidato que tuvo la osadía de convocar por redes sociales para asistir a la entrega de raciones alimenticias; lo que motivó a que Martita llegara primerita a la verificación de esos hechos que violan todo principio de la democracia y todo principio moral también.
– Bueno, compadre, ahora si le netiendo; tampoco soy del todo, como usted pretende insinuar; ya voy a retirar ahorita mismo las banderas de mi casa y punto… ¡Colorín, colorado!
– Eso espero, compadre; que no con dádivas y banderas de colores se compra a los electores. No sea pendejo, ya despierte… !

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