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Wilfrido, amigo, Pachakutik está contigo

por Andres Ortega

– ¡Qué tal, compadrito Ulbio! ¿cómo la pasó su día del padre? Cuente, me imagino que fue bien festejado.
– Pues; imagina mal, compadre Indiscreto. Más bien fue todo lo contrario
– ¡Ele! ¡No me diga que la comadre se hizo la desentendida y se desquito de todas las que le ha hecho durante todo el año!
– No por eso, compadre; sino por la tremenda decepción que nos dio la selección el día anterior. ¡Qué pendejada! Poquito más y me da un infarto; diarrea me dio de las iras que no se me quitaba con nada.
– No es para tanto, compadre; es solo un partido de fútbol. Además, la selección ya nos tiene acostumbrados a estos embates; por eso siempre se dice que juega como nunca y pierde como siempre.
– ¿No es para tanto me dice? Será para usted que no es ni aficionado ni tibio ni caliente; pero, para nosotros los hinchas, eso fue como habernos dado un balazo; lágrimas de sangre corrían por las mejillas, tanta ilusión para nada.
– Pero ya dicen que no todo está perdido, todavía hay una luz esperanza, que todavía nos falta perder con Alemania.
– ¡Ni me diga, compadre, que me hierve la sangre! ¡Qué mal día del padre que pasé!
– Bueno, a mí también me dio iras, no le miento. Pero en vez de amargarme como usted, mejor me fui a festejar con los Pachas, ahí me refundí con mi compadre Wilfrido a festejar su victoria hasta que me salgan todos los diablos que llevaba dentro.
– ¡Ya ve como es, compadre! ¡Solito se ha ido! ¿Y por qué no invita? Yo también hubiera ido, el Wilfrido también es mi compadre. Haber cuente ¿Cómo estuvo ese asunto de las primarias?
– ¡Uf! Como ya era visto, mi compadre Wilfrido les dio para largo a sus rivales; cerca de mil doscientos votos sacó. Jaime Vargas fue segundo con menos de la mitad y Enrique Ankuash, con apenas la tercera parte. Antes de que se proclamen los resultados ya comenzamos a festejar. En el conteo de los votos mismo ya se notó la gran diferencia.
– Bueno, eso ya era visto, él era el más opcionado, el más sonado y también el más apoyado; porque desde la alcaldía se le armó tremenda plataforma para que haga su trabajo en función de ir apuntalando su candidatura con toral tranquilidad. Así cualquiera, mientras que los otros pobres ¿qué?…
– De ese gusto que ganó mi compadre Wilfrido y de toda la algarabía de la gente, hasta se me olvidó lo de la selección y a la media noche que fue la proclamación de los resultados yo ya estaba en otra onda.
– Oiga compadre, y del resto de dignidades ¿qué me cuenta? ¿Cómo quedaron los resultados?
– Bueno, ya no fue mayor sorpresa; puesto que para alcalde, como era chulla candidato, él mismo ganó a raíz de la renuncia del Douglas. El Marco Andino tuvo el campo abierto y la mesa servida, también fue otro que festejó. Para concejales urbanos ganó la lista A, que le da la oportunidad de repitucha al concejal Guevara, aunque no haya hecho mayor cosa en su periodo; pero ojalá para el segundo se ponga más pilas ya con mayor experiencia. Mientras que para concejales rurales estuvo lo feo, al principio de determinó un empate técnico entre la Lista C y la Lista D; tuvieron que buscar el desempate y ahí fue donde la cosa se alargó hasta la media noche. Tuvieron que volver a destapar las urnas, contar de nuevo voto a voto, hasta que al final salió humo blanco que le dio la vitoria a Mario Vargas.
-Oiga compadre, ¿Y hasta la media noche se aguantaría la gente? Eso ha estado más sufrido que los resultados de la selección esperando el gol que nunca llegó.
-Bueno, los que querían conocer los resultados sí, la gran mayoría solo votó y se fue; algunos sí se aguantaron todo el día, pero entre chicha y yuca ni hambre sentían. Yo como llegué de nochesita, tasando que se cante victoria, justo llegué a la hora que a mi compadre le ponían sobre hombros y todos gritaban: “Wilfrido, Amigo el pueblo está contigo” de ahí no me acuerdo más, solo me acuerdo que entre copa y copa nos pusimos a filosofar, hablar del plan de trabajo, estrategias de campaña y por ahí algún puestito dónde me pueda colocar; ojalá se acuerde pues cuando gane y no le dé amnesia.
-Oiga compadre, ya que ha estado de tú a tú con uno de los posibles prefectos, por ahí echará una manito, mi carpetita le voy a hacer llegar, Wilfrido también es mi pana.
– ¡Va! Ahora resulta que todos son amigos de Aragón… ¡Habrase visto semejante cosa!

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