El Ministerio de Salud Pública (MSP), liderado por la vicepresidenta de la República, María José Pinto, desarrolló un espacio de diálogo, evaluación y planificación con la Nacionalidad Waorani del Ecuador, en el auditorio de la Universidad Católica, sede Tena.
El encuentro contó con la participación de 28 delegados y dirigentes Waorani, así como de autoridades del nivel nacional y territorial, entre ellas Edwin Morocho, director Nacional de Salud Intercultural y Equidad; Lizbeth Coronado, directora Provincial de Salud de Napo; Mariuxi Lara, directora Provincial de Salud de Orellana; Javier Carlosana, director Provincial de Salud de Pastaza; y Juan Bay, Presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador.
Durante la jornada se analizaron las condiciones de salud en territorio, se evaluaron los avances alcanzados y se identificaron nudos críticos, estableciendo acuerdos orientados a fortalecer la respuesta sanitaria con pertinencia intercultural, en el marco del Modelo de Atención Integral de Salud Familiar, Comunitario e Intercultural (MAIS-FCI).
La Dirección Provincial de Salud de Napo presentó avances significativos en la atención a comunidades Waorani dentro del cordón de protección, alcanzando una cobertura de 5.182 personas, de las cuales 615 pertenecen a la Nacionalidad Waorani. En 2025 se registraron 2.580 atenciones en salud, con énfasis en esta población.
Asimismo, se fortaleció el primer nivel de atención mediante la implementación de ocho Equipos de Atención Integral de Salud (EAIS) y una cobertura del 99% en fichas familiares, garantizando el seguimiento integral de 1.089 familias en territorio.
En el ámbito de vigilancia epidemiológica, se reporta cero casos de enfermedades vectoriales como dengue, malaria, zika y chikungunya; además de la ejecución de 222 tamizajes de VIH y 220 de hepatitis B, sin detección de casos de tuberculosis, lo que evidencia el fortalecimiento de las acciones de prevención y control.
En salud materno-infantil se destaca como logro la cero mortalidad materna y neonatal en 2025, así como la atención a 75 gestantes y 31 niños menores de dos años. Se fortaleció la articulación con saberes ancestrales mediante la vinculación de parteras tradicionales, promoviendo prácticas culturalmente adecuadas en la atención del parto.
De igual manera, se ejecutaron 20 brigadas médicas en 9 comunidades de difícil acceso, garantizando la provisión de servicios de salud con enfoque comunitario e intercultural.
Entre los nudos críticos identificados está la salud mental, evidenciándose la necesidad de fortalecer la atención integral ante problemáticas como el consumo de alcohol, la violencia intrafamiliar y los intentos autolíticos. En respuesta, se implementaron redes comunitarias de apoyo, procesos de capacitación y acciones intersectoriales en territorio.
