Nacido en Quito, el destino le tenía preparado suelos amazónicos para la posteridad. En aquellos tiempos, era totalmente permitido trabajar desde menor de edad, es así, que empezó a los 17 años, como enfermero en el Hospital Eugenio Espejo y mientras trabajaba, paralelamente estudiaba la carrera.
Es así que nuestro invitado al segmento El Personaje de la Semana, César Garzón, nos cuenta que, llegada la edad correspondiente, se presentó a la conscripción militar, recordando que, el servicio militar era obligatorio. Por casualidades de la vida, todo su pelotón fue trasladado a Taisha, donde fue un cambio total a lo que estaba acostumbrado, le tocó innumerables veces dormir en el suelo de la selva, tapado únicamente con ramas y una dieta alimenticia limitada.
Al principio, no le gustó la situación, sin embargo, pertenecía a una generación de hombres duros, por ende, no había lugar a la queja o a escoger lo que le guste, tenía que cumplir y punto, “no quedaba más”. Empero, terminó acostumbrándose a tal punto, que en el Oriente ecuatoriano se desempeñó casi el resto de su vida.
En Taisha encontró al amor con la que procreó 5 hijos. Su suegro también fue militar lo que le valió para ser aceptado con aprecio en el seno de la familia.
En su amplia vida de servicio, tuvo la ocasión de comer carne de lagarto y mono, aunque jamás probó la carne de boa, que era un alimento común para los nativos de la zona. Hizo gran amistad con muchos ciudadanos de la nacionalidad Shuar, la mayoría fallecidos.
En 1981 que ocurrió la guerra en contra del vecino país Perú, como enfermero, tuvo que atender a docenas de heridos con cuadros clínicos terribles. Estamos hablando de gente sin brazos, sin piernas, ensangrentados, con los ojos salidos de su órbita, entre otras cuestiones por el estilo.
Luego de acogerse al beneficio de la jubilación, pudo elegir cualquier lugar del país para vivir en adelante, pero junto a su esposa, decidieron quedarse en Puyo, en lo que hoy es la parroquia Tarqui, aunque en aquel tiempo, la zona lucía totalmente diferente, prácticamente era solo selva. Esto con la finalidad que su señora pudiera estar un tanto mas cerca de sus padres, que vivían en Macas.
Junto a su hermana, son los únicos que sobreviven, ya que sus hermanos mayores son fallecidos. Este domingo 12 de abril de 2026, don Cesar celebró su cumpleaños número 80, en compañía del aprecio y afecto de sus hijos, nietos y bisnietos.
En un mensaje para la juventud, sugiere que se tengan respeto los unos a los otros, que miren a las personas con consideración y no vean a los adultos mayores como ajenos o extraños, sino como amigos.
