Inicio Entrevistas PERSONAJE DE LA SEMANA: Elenita de Mantilla, el desafío de educar la hizo trascender

PERSONAJE DE LA SEMANA: Elenita de Mantilla, el desafío de educar la hizo trascender

por Andres Ortega

Sin mayor conocimiento técnico, pero guiada por su corazón, inició con la actual Unidad Educativa Especial de Puyo

Si bien, una buena parte de notas informativas dan a conocer los hechos lamentables, lo positivo también existe y debe tener su espacio y es por eso que Semanario El Observador, creó el segmento el Personaje de la Semana, espacio para conocer increíbles historias contadas por los protagonistas que nos dejan un legado que trascenderá las barreras del tiempo.

En esta oportunidad nuestra invitada, Elenita González de Mantilla, nos cuenta desde sus inicios, su trayectoria profesional como educadora y el gran legado que mantiene a través de la Unidad de Educación Especial de Puyo, institución que es conocida y admirada ya que otras ciudades no lo tienen y se puede hasta decir que es un lujo, pero todo salió desde la voz del corazón que guió los pasos de su fundadora.

La profesora Elenita, nació en la vecina ciudad de Baños, pero vino a Puyo a los 9 años por el trabajo de su padre en una fábrica de licores de la extinta fábrica de propiedad del Sr Paco Salvador. Sin embargo, retornó a Baños a terminar el colegio donde al obtener el bachillerato estaban facultados para impartir clases a niños de escuela. Inició en la escuelita Juan Montalvo, ubicada en Unión Base, pero en aquellos tiempos, acudir al lugar era “lejísimos” la calle prácticamente un sendero, cero asfaltos y tampoco había transporte, por lo que tuvo que quedarse a vivir en la zona en una pequeña vivienda junto a la escuela.

Entre las innumerables anécdotas fue la profesora que le enseñó leer al conocido líder de la nacionalidad kichwa Antonio Vargas. Luego de un año y medio se trasladó a la escuela Alfredo Pérez Guerrero, ubicada en el Km14 de la vía Puyo – Napo. Recuerda esa época de aprendizaje con mucho agrado.

Cuando estuvo en la escuela Andoas, durante una capacitación en Ambato, escuchó por primera vez “el mundo maravilloso de la educación especial” y fue cuando motivada por un espíritu de labor social. “El maestro aprende cada día” ya que las instituciones dan las bases, pero el desafío es grande y es necesario seguir estudiando y leer durante toda la vida.

Con la profesora Geraldine Solís, una gran mujer que lamentablemente se adelantó en el camino, empezó, primero con la tarea voluntaria de buscar a los niños con capacidades especiales. Y segundo, con la tarea de gestionar la autorización de la Dirección de Educación. Afortunadamente, hubo la apertura. La Cruz Roja colaboró con las instalaciones.

Hace 46 años, aún no se hablaba de educación especial. La profesora Elenita es una pionera en el Ecuador sobre la materia, más guiada por la fuerza de voluntad que por conocimiento académico. Al comienzo tuvieron a cargo 8 niños. Un número ideal para trabajar ya que cada uno es un mundo y la clave en este tipo de educación esa la atención personalizada, en sus particularidades y su individualidad que se basa en 3 pilares: Educación, formación y rehabilitación. Mas adelante, tuvieron la oportunidad de viajar y leer libros especializados los que le sirvieron para cumplir la tarea encaminada.

Hoy en día ya se puede ver los frutos de todo el proceso encaminado y muchas personas con discapacidad lograron terciar estudios superiores y ser profesionales en diferentes áreas. Por todos esos motivos se hicieron acreedores de varios reconocimientos nacionales e internacionales.

La profesora Elenita agradece a sus padres, su compañero de vida Francisco Mantilla por el apoyo a la actividad del mismo modo a todas las personas que han formado parte de sus equipos de trabajo. Sus hijos que son su mayor recompensa todos excelentes profesionales al servicio de la sociedad.

En sus palabras finales recomendó a los docentes que encuentren su felicidad en el trabajo de la enseñanza, mirando las cualidades de los niños “no hay niño molestoso, sino que algo le preocupa. Debemos encontrar el problema y apoyarle, superando las dificultades, es nuestro deber con Dios y la humanidad” apuntó.

Deja un comentario

* Al utilizar este formulario, usted acepta el almacenamiento y el manejo de sus datos por parte de este sitio web.