Inicio Entretenimiento Unos ñutos la ñutearon siendo más ñutos que ella

Unos ñutos la ñutearon siendo más ñutos que ella

por Andres Ortega

– Buenos días compadre Indiscreto. ¿A dónde madruga con esas flores? ¿Va a misa o son para un ser querido en el cementerio?
– ¡Nada de eso, compadre Ulbio! Son para la reina de la casa, la reina del hogar… ¡La reina de mi corazón!
– ¡Ahhh! Para la ñuta reina de casa, dirá. ¿Y cómo así pues? si a usted nunca se lo ha visto con esos detalles, así tan romántico, tan zalamero, algo ha de querer, no ha de ser por bueno.
– ¡Ahi está! Ya porque usted es medio codo y nada detallista, no quiere decir que también uno sea así; avaro, con la plata que se jala y nunca tiene ni para una flor.
– Pero, compadre, a la reina de la casa no se le agrada con flores, sino con cadenas de oro, con anillos y con joyas; esas cosas son las que les agradan.
– El hecho de que usted se haga el opulento no le da derecho a burlarse de mi humilde obsequio. ¿No ve que este domingo es del día de la madre? Y no es necesario grandes cosas para hacerlas sentir como lo que verdaderamente son, las reinas del hogar.

– Bueno, en eso sí tiene toda la boca llena de razón, compadrito.

– Bueno, ¿y a qué viene eso que dijo de la ñuta reina? ¿Qué quiso decir con eso? No entendí. ¡No habrá sido un insulto a mi reinita porque ahí si no respondo!
– No compadre, no ve que ese término ahora está de moda en Puyo, es tendencia y todas las redes sociales están hablando de eso.
– ¡¿De eso?! ¡¿De qué pues compadre?! Sigo sin entender.
– De eso, pues; lo que pasó con la Reina de Puyo, ya que estamos hablando de  reinas. ¿No ve que no ganó la predilecta, la privilegiada, la que ya se daba por ganadora por su estirpe, por raigambre, por su abolengo y por ser de la High; que por el hecho de tener plata se cree de sangre azul.

– A ver, a ver. ¿Cómo está eso? ¡¿O sea que no ganó la de la limusina?!

– No, compadre. Más bien ganó la plebeya, la de clase populara, la más humilde, menos ostentosa. Por eso es que de forma despectiva, los de “gran estirpe” la calificaron de “ñuta”.

– ¡¿Ñuta?! ¿O sea que a los ñutos de plata les dio por ñutear a la señorita electa?
– Así es compadre. No ve que la primera, nacida en cuna de oro y con ropa de seda, ya se daba por ganadora. Pensaba que la corona le llegaba por añadidura y por ello ostentaba su grandeza.

– ¡No me diga!

– ¡Sí le digo! Si, siendo apenas candidata, ya se presentaba en las grandes reuniones, en los eventos y programas de las instituciones; como diciendo: “Yo soy la futura reina”, y que de seguro la corona era para ella.

– ¡Qué barbaridad, pues compadre!

– Fíjese nomás que, para la inscripción como candidata, llegó en un carro clásico, con corte de honor y  danzantes por delante; y para el día de la presentación como candidata, con más alarde de su opulencia, llegó en limusina, de esos carros que solo llevan a las estrellas de Hollywood y vestidos de lujo. Mientras que la otra pobre, apenas en una camionetita adornada con globos.

– ¡Tremenda diferencia!
– ¡Y en el día de la elección! ¡No se diga! ¡Botaron la casa por la ventana! Los trajes más costosos, los adornos más caros, los atuendos más ostentosos. ¡Hasta en el maquillaje se les pasó de la mano! ¡A leguas se notaba lo demasiado tuneada que estaba! Jeje.

– Capaz que eso más bien le restó puntos.

– Mientras que la otra; con traje humilde, sencilla, sin mucho maquillaje y se la vio más bonita. ¡¿Y qué cree compadre?! El jurado, que no es tonto, inmediatamente se dio cuenta que estaba en medio de la opulencia y la humildad, la ostentación versus la sencillez. ¿Y que cree que hizo?

– ¡¿Qué hizo?!

– Pues, nos dio una lección de vida castigando al orgullo y la vanidad y exaltando a la humildad por sobre todas las cosas. Y así fue la corona se la llevó la que demostró ser más bella por dentro que por fuera.

– Bueno, y después de esa lección de vida… ¿Qué ocurrió?
– Que vino la reacción de los de la clase azul, que se fueron contra todo, armaron el bochinche, insultaron a quienes quisieron, lanzaron sillas por todos lados; para luego decir que el que tiene plata acomoda las sillas como le da la gana, jeje. Y de allí gritaron que no era posible que la corona le hayan dado a la mas fea, a la que más se equivocó, a la más “ñuta”.
– Así que esa es la historia de la palabra “ñuta”. Y el cuento, a mi también me han contado. ¿No ve que yo no fui porque todo era pagado?

– Luego, no fue como otros años, que por lo menos una invitación hacían llegar para por lo menos ingresar con la invitación en la mano. Con decirle que esta administración si siquiera los programas de fiesta ha entregado.

– Por eso uno si sabe que hay de programación; por no gastar en una imprenta ni invitaciones ni programas,

– ¡Qué ñuta visión de las cosas! ¡Ñuta administración municipal! Y un burgomaestre que peca, no de humilde, sino de coño; que eso es diferente; jeje.

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